La respuesta es complicada y no admite generalizaciones. Al menos generalizaciones no obvias y que sean útiles en la práctica. Por eso no la voy a responder; pero sí voy a analizar algunas respuestas que suelen darse y que son claramente erróneas.

Necesitan la que a ellos consideren necesaria

Para que los directivos sepan la información que necesitan deben darse dos condiciones:  1) Tener claro que tipo de decisiones toman, cosa de la que en mayor o menor medida son conscientes y 2) entender los sistemas en los que estas decisiones operan, cuestión de la que suelen ser bastante más ignorantes.  Y esto les lleva a “curarse en salud” y solicitar “toda la información posible”. R. Ackoff, gurú de la gestión conocido por su visión sistémica de las organizaciones decía: “cuanto menos conocemos un fenómeno más variables requerimos para explicarlo” [1]

Por tanto, los directivos tienen tendencia a pedir datos sobre más y más variables. Petición que el departamento de sistemas (IT) está encantado de satisfacer ya que eso le permite justificar inversiones y personal. Realimentación perfecta para la acumulación innecesaria de información (y eso sin entrar en el tema de la calidad de los datos acumulados que ya tratamos en otro post).

Cuanta más mejor

A la acumulación de información innecesaria planteada en el punto anterior, se superponen las noticias, ejemplos de empresas conocidas y presentaciones en todo tipo de eventos y jornadas, difundiendo la creencia de que la clave para suministrar buena información a los directivos es disponer de muchos datos, de muchas variables de muchos tipos diferentes y crear con ellos inmensos “data lakes” que contengan todos los datos que se puedan llegar a necesitar para tomar decisiones.

Este esfuerzo “dato-recolector” acostumbra acabar en la elaboración de dashboards en los que se presenta de forma vistosa y frecuentemente complicada una mezcla poco elaborada de datos relevantes e irrelevantes. O también, en sofisticados modelos de “inteligencia artificial” de los que resulta difícil valorar la bondad de sus recomendaciones.

¿Cuánta más información mejor? No, en general, la sobreabundancia de datos es un problema para los directivos. Lleva a confundir lo relevante con lo irrelevante, a generar dudas, a querer aún más datos. Lo que realmente se requiere es un sistema que evalúe, filtre y condense. Mientras esto no lo haga la inteligencia artificial, lo tendremos que hacer los humanos expertos en la utilización de datos para la toma de decisiones.

Cuanto más “a mano” mejor

Otra tendencia imparable es que esa sobreabundancia de información ha de estar disponible en todo momento. La idea es que los directivos tengan, literalmente en la punta de sus dedos y por supuesto en tiempo real y 24 horas al día, toda esa información. La consecuencia más habitual es confundir la señal con el ruido. Pensar que pequeños cambios “aleatorios” marcan tendencias y reaccionar generando con ello más ruido. Por no hablar del estrés que esta información permanente genera en los directivos y de rebote en sus colaboradores.   


Así pues, ¿qué información necesitan los directivos? Como ya he dicho, la respuesta no es sencilla y es diferente en cada caso. Por eso uno de los perfiles más buscados de esta “revolución de los datos” es el de un experto en análisis y gestión de datos que conozca el mundo de la empresa. ¡No abundan!

Xavier Tort-Martorell

Datancia Co-founder


[1] De este fenómeno nos ocuparemos con más detalle en un próximo post

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